
Oración Ferviente
Sant. 5:17-18 Elías era un hombre común y corriente, que al estar en la presencia de Dios, se volvía una persona extraordinaria. 1ª. De Rey. 17:1-7 Por la palabra de Dios toda la tierra subsiste, así que tenemos mucho que agradecerle, nosotros como Elías, debemos permanecer en la presencia de Dios, pues sus hijos somos la luz de este mundo. Elías primero reconoció a Dios, luego permaneció y entonces declaró. 1ª. De Rey. 18:1, 1ª. De Rey. 18:41-46 Elías oró fervientemente, con pasión, postrado, dijo a su criado que regresara siete veces hasta ver la lluvia, nosotros como el debemos permanecer hasta ver venir la bendición y no ceder, declarar lo que queremos ver hasta que suceda, agradecer a Dios por ello y no meternos a nuestra cueva de no puedo, de tengo miedo, como también hizo Elías, correr a Jezreel, el lugar donde fructificamos en la presencia de Dios, haciendo a un lado pereza, cansancio, desanimo, tristeza, incredulidad. Sal. 56:9 En La palabra de Dios tenemos todas las armas que necesitamos para acabar con nuestro enemigo, hay que conocerla, aferrarnos a ella y usarla, pues como hijos de Dios tenemos el poder para establecer el reino de Dios, pero primero hay que estar en su presencia.
Mat. 21:22 Todo lo que pidamos en oración, creyendo lo recibiremos. Mar. 11:22 Tengamos Fe en Dios. La salvación la recibimos por gracia, pero es tiempo de tomar lo que nos pertenece por esa misma gracia. Hech. 14:22 Es importante estar con gente que nos anime en la fe, y no desanimarnos por todas nuestras tribulaciones, pues nuestra fe vence al mundo. 1ª Cor. 2:5 Ya hemos visto el poder Dios obrando en nuestra vida, como para creer mas a lo que nos pueda decir la gente o tal vez nosotros mismos. 1ª Cor. 16:10-14 El hombre de casa debe ser firme en sus decisiones, ser ejemplo para su esposa, portarse varonilmente, es responsable de su casa y de traer la presencia de Dios a ella. 2ª. Cor. 4:13-14 Lo que hablamos es lo que creemos, y comeremos de ello. 2ª. De Cor. 5:7 Andamos por fe, no por vista, hay que alinear lo que hablamos, con lo que pensamos y lo que actuamos. Gal. 5:22 Los frutos del espíritu vienen en la intimidad con Dios. Efe. 3:11-13 Debemos creer que cuando nos acercamos a Dios, el nos escucha, que todas las tribulaciones por las que pasemos, nos traerán un mayor peso de gloria, que nos ayudaran a bien pues son momentáneas, pero la victoria de Dios es eterna.
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